Los “Estudios Culturales” se basan tanto en la formación y en el proyecto intelectual de la sociedad, prestándoles a ellas una importancia por igual (en lo que radicó la diferenciación de este trabajo con el resto). Estos dos conceptos (proyecto y formación) abordan procesos que asumen diferentes formas materiales en formaciones sociales de tipo creativo o crítico.
Tenemos que observar a partir de qué tipo de formación de desarrolló el proyecto de “Estudios Culturales”, y luego los cambios de formación que produjeron definiciones diferentes de él.
A fines del siglo XIX surgió un cambio cultural en donde las personas adultas que no había recibido una educación continua y a su vez las mujeres, que no habían podido continuar sus estudios, continuaban leyendo literatura imaginativa y querían discutirla dentro de cierto contexto (contexto que no les era brindado por las universidades); el problema surgió cuando este tipo de estudios ingresó a la universidad ya que el mismo marginó a los dos grupos de orígenes que lo habían hecho surgir.
En los años 30 y sobre todo en los 40, los estudios culturales tenían una importancia decisiva en la educación de esos grupos marginados. Estos estudios se formalizaron en textos posteriormente, ganando cierto reconocimiento por las instituciones educativas.
Surge el proyecto de Universidad Abierta que fue un intento de democratización de la cultura, dicho proyecto no surgió como una imposición de burocratizar un programa cultural para ilustrar a las masas, sino que fue genuinamente un intento de brindar educación en forma abierta a la población. Dicho proyecto de “universidad popular” es lo que termina siendo el origen de los “Estudios Culturales” proyecto que intenta convertirse en un tipo de análisis intelectual que pudiera brindarle cierto marco formal a la educación popular.
En la dimensión sociológica de “Estudios Culturales” está el problema entero de la relación entre una obra contemporánea muy enfocada en primer plano, lo cual es necesario para la historia, y las interpretaciones muy complicadas de esta última que no deben reducirse a la historia popular o laboral porque sino se aisla a la clase de relaciones que la constituyen.
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11/3/10
La política del modernismo Williams
Introducción del compilador: Modernismo y teoría cultural – Tony Pinkney
En 1985 Williams escribió un artículo sobre “La metrópoli y la emergencia del modernismo” para el volumen “Unreal City: Urban Experiencein Modern Literature and Art”.
En 1986 dicta una conferencia en Oxford sobre “El estado de la crítica” y el mismo año dicta otra conferencia sobre “El lenguaje y la vanguardia”.
Póstumamente se publica “La política de la vanguardia” y “El teatro como foro político”.
También, luego de su muerte, se descubren bocetos de escritura sobre un posible libro sobre la política del Modernismo.
Un modernismo consciente es cuando la innovación estética se convierte en un subproducto formal de una innovación estilística cuya sustancia se deriva de otras fuentes. Este modernismo trae aparejado una propia teoría sobre la modernidad.
Una vez que el modernismo se define esencialmente como aceleración, la exploración romántica de los peligros y posibilidades del desarraigo cultural y su sujeto de dimensiones infinitas se convierte en el acto en un modernismo.
El modernismo se convirtió en una constante que abarca virtualmente toda la extensión de la modernidad posfeudal.
Dentro de la oposición binaria de lenguaje corriente o poético son posibles varios tipos de política cultural. La obra modernista puede destruir las expectativas lingüísticas rutinarias:
1.porque la percepción renovada es un fin en sí mismo (formalismo ruso)
2.porque al demostrar que las normas sociales se construyen históricamente podemos alcanzar el poder de cambiarlas históricamente
3.porque al destruir las totalidades falsas, se le da al lector acceso a las “verdades”.
Williams se interesó notablemente en las obras de Ibsen generándole un interés en el drama moderno.
Williams consideraba el medio Modernista por excelencia al cine, ya que él podía situarse en medio de la experiencia urbana.
Williams en “The Country and the City” intenta periodizar al Modernismo pero sólo lo puede hacer en un modelo binario de ascenso y caída. Para él, la modernidad estética debe captar la ambigüedad de la vida urbana moderna.
En un sentido, el cine anuncia la sustitución del Modernismo metropolitano en sus aspectos de distribución masiva en la que la dicotomía Modernista modernización de masas / cultura minoritaria da paso entonces a las aún indefinidas relaciones culturales de la moderna metrópoli transmisora.
El Modernismo surgió de la intersección entre un orden dominante semiaristocrático, una economía capitalista semi industrializada y un movimiento obrero semiemergente o semi insurgente.
En “La política del Modernismo” (Williams) la tensión entre los sentidos aristocráticos y proletario de antiburgués se ve como un determinante clave de los destinos políticos ulteriores de la vanguardia.
Williams al ubicar la base social de las vanguardias en la burguesía disidente, puede mostrar a la vez cuan precaria fue siempre la superposición de la revolución social y la revolución en el mundo y de qué manera la vanguardia anticipó el orden posterior a 1945.
Para Williams mucho de lo que se caracteriza como posmodernismo, sigue siendo Modernismo.
Williams posteriormente realiza un análisis sobre el arte del futurismo, en donde se puede ver un análisis de lo irracional de este movimiento.
El intento de reintegración del arte y la praxis social por parte de la vanguardia llega a ser para Williams una figura en favor de la integración de la teoría y la práctica, la doctrina revolucionaria y la experiencia real de la clase obrera.
En 1985 Williams escribió un artículo sobre “La metrópoli y la emergencia del modernismo” para el volumen “Unreal City: Urban Experiencein Modern Literature and Art”.
En 1986 dicta una conferencia en Oxford sobre “El estado de la crítica” y el mismo año dicta otra conferencia sobre “El lenguaje y la vanguardia”.
Póstumamente se publica “La política de la vanguardia” y “El teatro como foro político”.
También, luego de su muerte, se descubren bocetos de escritura sobre un posible libro sobre la política del Modernismo.
Un modernismo consciente es cuando la innovación estética se convierte en un subproducto formal de una innovación estilística cuya sustancia se deriva de otras fuentes. Este modernismo trae aparejado una propia teoría sobre la modernidad.
Una vez que el modernismo se define esencialmente como aceleración, la exploración romántica de los peligros y posibilidades del desarraigo cultural y su sujeto de dimensiones infinitas se convierte en el acto en un modernismo.
El modernismo se convirtió en una constante que abarca virtualmente toda la extensión de la modernidad posfeudal.
Dentro de la oposición binaria de lenguaje corriente o poético son posibles varios tipos de política cultural. La obra modernista puede destruir las expectativas lingüísticas rutinarias:
1.porque la percepción renovada es un fin en sí mismo (formalismo ruso)
2.porque al demostrar que las normas sociales se construyen históricamente podemos alcanzar el poder de cambiarlas históricamente
3.porque al destruir las totalidades falsas, se le da al lector acceso a las “verdades”.
Williams se interesó notablemente en las obras de Ibsen generándole un interés en el drama moderno.
Williams consideraba el medio Modernista por excelencia al cine, ya que él podía situarse en medio de la experiencia urbana.
Williams en “The Country and the City” intenta periodizar al Modernismo pero sólo lo puede hacer en un modelo binario de ascenso y caída. Para él, la modernidad estética debe captar la ambigüedad de la vida urbana moderna.
En un sentido, el cine anuncia la sustitución del Modernismo metropolitano en sus aspectos de distribución masiva en la que la dicotomía Modernista modernización de masas / cultura minoritaria da paso entonces a las aún indefinidas relaciones culturales de la moderna metrópoli transmisora.
El Modernismo surgió de la intersección entre un orden dominante semiaristocrático, una economía capitalista semi industrializada y un movimiento obrero semiemergente o semi insurgente.
En “La política del Modernismo” (Williams) la tensión entre los sentidos aristocráticos y proletario de antiburgués se ve como un determinante clave de los destinos políticos ulteriores de la vanguardia.
Williams al ubicar la base social de las vanguardias en la burguesía disidente, puede mostrar a la vez cuan precaria fue siempre la superposición de la revolución social y la revolución en el mundo y de qué manera la vanguardia anticipó el orden posterior a 1945.
Para Williams mucho de lo que se caracteriza como posmodernismo, sigue siendo Modernismo.
Williams posteriormente realiza un análisis sobre el arte del futurismo, en donde se puede ver un análisis de lo irracional de este movimiento.
El intento de reintegración del arte y la praxis social por parte de la vanguardia llega a ser para Williams una figura en favor de la integración de la teoría y la práctica, la doctrina revolucionaria y la experiencia real de la clase obrera.
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Pinkney,
Teoría y Análisis Literario,
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7/3/10
Marxismo y literatura - Raymond Williams
"(Capitulo 8) Dominante, residual y emergente"
La complejidad de una cultura no se encuentra sólo en sus procesos variables (tradiciones, formaciones e instituciones) sino también en la relación entre ellas. Un proceso cultural es un sistema cultura que determina rasgos dominantes.
En un análisis histórico es necesario reconocer las interrelaciones que existen entre los movimientos y las tendencias tanto con el sistema dominante como con el resto.
Se debe siempre tener en cuenta en un análisis completo, lo dominante y lo efectivo al igual que lo emergente y lo residual.
Se denominará arcaico a aquello que se reconoce del pasado para ser observado y por residual se comprenderá a algo del pasado que aún tiene vigencia en el proceso cultural actual, no sólo como un elemento del pasado sino como un elemento efectivo del presente.
Se denominará emergente a los nuevos significados y valores y nuevas relaciones que se crean. La emergencia cultural y la emergencia de una clase siempre es compleja y debe ser analizada.
En la medida en que un orden social cambia en cuanto a sus propias necesidades de desarrollo las relaciones también lo hacen.
Previo a la emergencia de una nueva cultura o cambio social, siempre hay una pre emergencia activa e influyente, aún no gestada que la llevará adelante.
La complejidad de una cultura no se encuentra sólo en sus procesos variables (tradiciones, formaciones e instituciones) sino también en la relación entre ellas. Un proceso cultural es un sistema cultura que determina rasgos dominantes.
En un análisis histórico es necesario reconocer las interrelaciones que existen entre los movimientos y las tendencias tanto con el sistema dominante como con el resto.
Se debe siempre tener en cuenta en un análisis completo, lo dominante y lo efectivo al igual que lo emergente y lo residual.
Se denominará arcaico a aquello que se reconoce del pasado para ser observado y por residual se comprenderá a algo del pasado que aún tiene vigencia en el proceso cultural actual, no sólo como un elemento del pasado sino como un elemento efectivo del presente.
Se denominará emergente a los nuevos significados y valores y nuevas relaciones que se crean. La emergencia cultural y la emergencia de una clase siempre es compleja y debe ser analizada.
En la medida en que un orden social cambia en cuanto a sus propias necesidades de desarrollo las relaciones también lo hacen.
Previo a la emergencia de una nueva cultura o cambio social, siempre hay una pre emergencia activa e influyente, aún no gestada que la llevará adelante.
Marxismo y literatura - Raymond Williams
"(Capítulo 7) Tradiciones, instituciones y formaciones"
La hegemonía constituye siempre un proceso activo y para entenderlo es necesario distinguir tres aspectos dentro de cualquier proceso cultural: tradiciones, instituciones y formaciones.
El concepto de tradición ha sido rechazado dentro del pensamiento marxista, esto no se debe sólo a que normalmente es tomado como superestructura sino también a que la tradición ha sido considerada siempre como un segmento histórico inerte en la estructura social (como supervivencia del pasado).
La tradición siempre debe de entenderse como una tradición selectiva intencionalmente de un pasado configurativo y un presente preconfigurado.
La tradición debe entenderse como un aspecto de la organización social y contemporánea del interés de dominación de una determinada clase.
La tradición también tiene otro sentido, aunque más endeble, que es el de tradición como valor tradicional.
La tradición, tomada en el primer sentido mencionado, es a la vez muy poderosa y vulnerable. Poderosa en el sentido de producción de conexiones activas y selectivas, dejando de lado otras.
Vulnerable en el sentido de que lo que se deja por fuera puede ser fácilmente recuperable y para sostenerse depende siempre de lo contemporánea y sus presiones.
Las instituciones sociales tienen una gran influencia sobre el proceso social activo, todo proceso social incluye cosas que deben ser universalmente aprendidas pero también se vincula a una selecta esfera de significados, valores y prácticas. Sin embargo este proceso se encuentra lleno de diversas contradicciones y conflictos internos.
La verdadera condición de la hegemonía es la efectiva auto identificación con las formas hegemónicas.
Las formaciones son más reconocibles como tendencias y movimientos conscientes que normalmente pueden ser distinguidos en sus producciones formativas.
La hegemonía constituye siempre un proceso activo y para entenderlo es necesario distinguir tres aspectos dentro de cualquier proceso cultural: tradiciones, instituciones y formaciones.
El concepto de tradición ha sido rechazado dentro del pensamiento marxista, esto no se debe sólo a que normalmente es tomado como superestructura sino también a que la tradición ha sido considerada siempre como un segmento histórico inerte en la estructura social (como supervivencia del pasado).
La tradición siempre debe de entenderse como una tradición selectiva intencionalmente de un pasado configurativo y un presente preconfigurado.
La tradición debe entenderse como un aspecto de la organización social y contemporánea del interés de dominación de una determinada clase.
La tradición también tiene otro sentido, aunque más endeble, que es el de tradición como valor tradicional.
La tradición, tomada en el primer sentido mencionado, es a la vez muy poderosa y vulnerable. Poderosa en el sentido de producción de conexiones activas y selectivas, dejando de lado otras.
Vulnerable en el sentido de que lo que se deja por fuera puede ser fácilmente recuperable y para sostenerse depende siempre de lo contemporánea y sus presiones.
Las instituciones sociales tienen una gran influencia sobre el proceso social activo, todo proceso social incluye cosas que deben ser universalmente aprendidas pero también se vincula a una selecta esfera de significados, valores y prácticas. Sin embargo este proceso se encuentra lleno de diversas contradicciones y conflictos internos.
La verdadera condición de la hegemonía es la efectiva auto identificación con las formas hegemónicas.
Las formaciones son más reconocibles como tendencias y movimientos conscientes que normalmente pueden ser distinguidos en sus producciones formativas.
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